Hábitos diarios para prevenir enfermedades
La prevención empieza en lo cotidiano. No se trata de cambios drásticos, sino de hábitos sencillos que puedas mantener en el tiempo.
Alimentación
Incluye frutas, verduras, legumbres y cereales integrales en tus comidas, y reduce los ultraprocesados y el exceso de sal y azúcar. Una nutricionista puede ayudarte a ajustar un plan a tus necesidades.
Movimiento
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Caminar, montar bicicleta o bailar también cuentan.
Descanso y bienestar emocional
Procura dormir entre 7 y 9 horas por noche.
Dedica momentos al descanso y a actividades que disfrutes.
Mantente hidratado durante el día.
Habla con alguien de confianza o con un profesional cuando lo necesites.
Chequeos periódicos
Las revisiones médicas y los exámenes preventivos ayudan a detectar a tiempo posibles problemas. Pregunta a tu médico con qué frecuencia te corresponden según tu edad y antecedentes.
Este contenido es informativo y no reemplaza la valoración de un profesional de la salud.


